Niño Rubén: «Mi maestro he sido yo». El titular parece un acto de soberbia. No lo es...



Historia de una determinación. Rubén Jiménez Urbano nació en la capital hispalense de forma accidental. Su singular trayectoria musical arranca como la de otros miles de niños que llaman a la puerta del Conservatorio en el umbral de su pubertad. El fagot le cayó en las manos por azar. Y a él le ha dedicado los catorce años que lleva explorando sus posibilidades. Aunque su formación es académica, en los últimos años ha trabajado tenazmente para hibridar un instrumento genuinamente clásico con el flamenco. El experimento ha sido bien recibido por la crítica, que ya lo aclama por su fuerza transgresora y como el único representante en el mundo del fagot flamenco.


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